martes, 24 de enero de 2012

Vergüenza

Hay vergüenzas que un hombre debería llevarse a la tumba y no mostrar en público; sin embargo, él no era de esos; su hermano tampoco.

Fue por ese motivo por el que murió de aquella manera tan drástica. No iba a perder el tiempo con alguien que alardea de esa manera con el dolor ajeno. Se lo había ganado a pulso; además, consiguió que nadie; excepto su familia y amigos (Incluso los malos tienen seres queridos), le echara de menos por el barrio. Es posible que alguien incluso lo celebrara.

Tenía escasa información del suceso, pero la poca información que tenía y la rapidez con la que tuve el dinero en mi poder no me permitieron negarme; de manera que me puse a ampliar mi conocimiento sobre el mismo a través de la prensa; había sido la muerte de una pareja joven por arma de fuego, sin ningún tipo de testigo. Según la prensa la policía no sabia nada, pero fueron mis fuentes dentro del departamento los que me pusieron sobre la pista que me llevo a ejecutar mi tarea.

El día que aparecí; por el barrio, preguntando por el dramático suceso que hacía unas semanas había acabado con la vida de aquella pareja; sabía que iba a ser difícil hacer hablar a aquellas personas. El miedo era patente. Opté por buscar la confrontación directa y me sorprendió comprobar que diera tan buen resultado.

En ese momento, al verles frente a mí comprobé que la sensación de impunidad y la falta de vergüenza eran tan propias de ellos; los hermanos, que les llevó frente a su verdugo sin ellos imaginarlo. Al ver el cañón del arma apuntando a mi cara mientras me confesaban la autoría del crimen solo pude sonreír sin que ellos se percataran. El no ver signos de miedo, o terror, en mi rostro, les causó sorpresa y solo ese instante de duda fue el que necesite para apartarme del cañón del arma, desarmarle y disparar sobre su ojo derecho sin tiempo a réplica. El rojo de la sangre ya bañaba la escena. No dejé reaccionar al otro hermano, saqué el arma; que llevo siempre al costado, y disparé a su mano antes de que ni siquiera pudiera intentar coger el arma, oculta, que llevaba en el lado izquierdo de su chaqueta.

Le dejé sangrando, gritando de dolor y perplejo ante lo que sus ojos acababan de ver, le di tiempo a asimilar la información. Breves segundos después, con el frío acero sobre su frente, le permití suplicar.

En su caso no iba a ser tan rápido, tenía otros planes para él.


Juan Luis Galán Olmedo

Participando de la iniciativa El Cuentacuentos

7 comentarios:

  1. Pues sí que nos hemos ido por el tema sangriento esta semana... Me ha gustado mucho, y me da miedo imaginar lo que le tiene preparado para el otro chaval...

    Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

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  2. Bueno quien anda por aquí. Esto si que no me lo puedo creer!!!

    y esta vuelta? me alegra leerte y ver que tu imaginación no ha desaparecido :P

    saludos

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  3. A ti también te pido continuación, me has dejado en suspense y me gustaría saber más :)

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  4. ¿Cuáles son esos planes? No nos dejarás con la intriga, ¿no? Ayyy si que os habéis puesto violentos con las historias esta semana jajaja

    Besos!! :)

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  5. Proteges bien en el seno de la historia la frase donde ella late "les llevó frente a su verdugo sin ellos imaginarlo"
    Frialdad,indeferencia ante la muerte,la máquina no ha hecho sino ponerse en marcha. ¿Qué nos deparará?

    Rebienvenido a Cuentacuentos!

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  6. Bien, bien... tiene buena pinta esta historia. Parece que se va a tejer algo grande, ¿no?
    Bienvenido a tu (re)vuelta. Da gusto ver que las viejas costumbres, hobbys que no se pierden, vuelven a aflorar por la casa.
    Un abrazo.

    Hell.

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  7. Pero esto es una continuación, a que si?? Yo también estoy impaciente por saber que le espera al otro. Besos. Yolanda

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