lunes, 30 de enero de 2012

Viernes 13

"No pienses que te voy a pedir perdón, porque no lo haré." Eso me soltó ella. La discusión había sido dura, ninguno quisimos dar nuestro brazo a torcer y empezamos a usar la artillería pesada; aquello que sabíamos, más, dolería al otro.

-¿Ya lo habéis solucionado?

-No, aun no. Ya llevamos dos meses así, doctor.

- ¿Por qué empezó? 

- Ni me acuerdo. Si no recuerdo mal estábamos en casa los dos, tumbados en el sofá, viendo una película que acababa de descargar...hicimos la cena... cenamos y, sí, debió empezar todo por su manía de salir con sus amigas todos los viernes. 

- ¿Qué hay de malo en que salga con sus amigas?

- Nada, pero para un rato que podemos estar juntos. No sé, últimamente sale mucho con ellas; antes no lo hacía y no quiero que se aleje de mi. 

- Piensas que se aleja entonces. 

- Desde luego, ya no pasamos tanto tiempo juntos, su amiga Laura nunca me cayó bien; es mutuo, lo  sé. Y quizás le coma la cabeza y acabe alejando se de mi.

- Entonces discutisteis, ¿Porque salía?

- Empezamos con eso, luego de trabajo; que si trabajo muchas horas, etc. Que si no le gustan mis amigos, igual que a mi no los suyos; solo algunos. En fin que al final le dije que pensaba que me estaba poniendo los cuernos y ahí, en ese instante todo se desmadró. De hecho, justo ahí, fue cuando me digo que si alguna vez me era infiel no iba a pedirme perdón.  

-¿Como acabó, al final, todo?

- Pues, mal, como iba a acabar. Hasta dos días después no volvimos a dirigirnos la palabra; tenia ganas de abrazarla, darle un beso; pero tengo mucho orgullo y no me atreví. Ella, en eso, es igual que yo; de manera que uno por otro. Pero a los dos días hablamos y poco a poco vamos volviendo a la normalidad. 

- Entonces, ¿el motivo de empezar en consulta?

- A pesar de arreglarlo, yo me quedé jodido y dándole vueltas a mi cabeza; entonces empecé a rayarme pensando que lo mismo no andaba equivocado y realmente me esta poniendo los cuernos; entonces pensé que quizás necesitaba hablar con alguien, un profesional, y poner mis pensamientos en orden. 

- Has hecho bien, entrar en esa espiral en la que uno ve cosas que no son es peligrosa, porque uno se llega a convencer sin ser capaz de racionalizar. ¿Que te ha hecho sospechar? ¿Alguna prueba real, que no sean tus intuiciones?

- Sí. 

Sonó un disparó, seguido de un alarido de dolor, la sangre manaba de la herida recién abierta en el abdomen del doctor; tras su mesa no era capaz de articular palabra hasta que...

- ¡¡auxilio!!... ¡auxilio!... auxilio... llame a un médico, por favor. 

Cogió su teléfono móvil y marco un teléfono, comenzó a sonar el teléfono del despacho; dejo sonar 6 tonos y colgando el móvil, dijo, mientras sonreía. 

-No lo cogen

-¿Por qué?

-Porque llevaba razón; cuando me puse a investigar, descubrí que efectivamente tenía un amante:que los viernes cuando salía con sus amigas terminaba pronto, pero en vez de volver a casa iba a la suya, a su casa doctor. Debería cerrar mejor las cortinas, vi más de lo que hubiera querido. ¿Doctor, doctor?

El doctor había fallecido mientras le hablaba, desangrado sobre su mesa descansaba el cuerpo inerte. Cogió el teléfono y marco un número. 

-¿Cariño? Hola cielo ¿que tal estás?

- Hola mi amor; bien, estoy bien. ¿Tu?

- Te quiero, no pienses que te voy a pedir perdón, porque no lo haré. 

- ¿Que dices? ¿Estás bien? 

El teléfono solo devolvía el silencio como respuesta, ella se quedó hablando a solas durante un rato antes de darse cuenta. No entendería lo que acababa de pasar hasta que llegó a la casa una media hora después, acababa de dejar a sus amigas como todos los viernes. Al abrir con su llave, se sorprendió de que no le recibiera. Cuando al abrir la puerta del despacho solo pudo gritar hasta perder la voz, hasta perder la razón.

Su marido estaba tendido en el suelo tiñendo la moqueta de sangre, yacía muerto al igual que su amante al otro lado del escritorio. 

Juan Luis Galán Olmedo






Participando de la iniciativa El Cuentacuentos

9 comentarios:

  1. Pues una muy buena idea la del relato, Juan Luis.
    Me alegra que estés publicando cada semana.
    Sólo te haré mención de un "pero", pero es que soy un poco "tiquismiquis" con esto: mírate las faltas de ortografía antes de publicar; pues si el relato está bien escrito, las faltas lo menguan en calidad. ;)
    Ahora, a por el de la semana que viene!!!
    Un abrazo.

    Hell.

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    1. Tienes razón. Pondría de excusas las prisas, que también;pero me temo que algunas son de cosecha propia. Intentaré estar mas atento.

      Un abrazo.

      Juan Luis

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  2. Descargar pelis tiene estas cosas :)

    Me gustó el impacto final, logra romper con lo que parecía un desenlace ya predeterminado. A este paso y con esta crisis terminarán por poner detectores de armas en bufetes, bancos y consultas de psicología.

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  3. Men encantan los textos con diálogos, además consigues hacerlos muy fluídos y coloquiales. Me ha gustado la trama y el final inesperado. Buena historia.

    Un saludo!

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  4. Muy bien, me gusta. En otro orden de cosas, ¿se puede saber a quien quieres matar? jajaja, dos semanas, tres muertos y medio. Eso dice algo, no? Besos

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    1. No me des ideas jejeje. La verdad es que van saliendo asi. A ver mañana.

      Juan Luis

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  5. Llámame retorcida, pero me esperaba esta final según iba avanzando por la historia. Quizá lo que no me gusta es que al final, él se quita la vida. Yo le habría dejado con vida y a ella con la duda de saber si habría sido o no su marido...

    Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

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  6. Madre mía, lo que pueden hacer los celos... Me da miedo haber inspirado la historia con mi frase, que nos hemos cargado a más de uno jajaja Yo no me esperaba este final como dice Niobiña, pero sí que me esperaba algún muerto (él, ella, el amante, cualquiera... eso no podía acabar bien jajaja).

    Besos!! :)

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