domingo, 19 de febrero de 2012

Renacer

Quizá esté loco, lo sé, pero no había otra manera de conseguirlo. Salté sin pensar en las consecuencias.

Tras mi 'traspiés', con la Señora, en el castillo llevaba días intentando esquivar las fauces de los perros de presa, las flechas de los arqueros; el galope de los jinetes me dejaba sin escapatoria por momentos, eran más rápidos tapando las posibles vías de escape y al final me vi acorralado en el bosque. Era un cuerpo exhausto, una mente cansada; días sin poder dormir, alimentándome con lo poco que podía encontrar, habían afectado a mi sentido común. Cuando vi el fuego, creí ver al mismísimo Satanás buscándome, pero era el Señor el que se había vuelto loco y había dado orden de quemar el bosque conmigo dentro. Huí como todos los animales, desesperado, refugiando mis huesos en una caverna que encontré en el interior. El fuego no podía seguirme, pero no caí en que los soldados, sí.

Cuando desperté oyendo a lo lejos acercarse el ruido de los cascos de los caballos, el ladrido de los perros supe que debía adentrarme en la oscuridad de la cueva y rezar para que el destino no me traicionara. Al ver el borde del acantilado, sin opción a volver tras mis pasos maldije al destino. En ese momento salté.

No recuerdo el impacto contra el agua, imagino que me desmayé antes, quizás me golpeé en la pared del acantilado. No puedo creer que este contándole esto, pero agradezco que me encontrara y pudiera ayudarme. ¿Cuanto llevo en su casa?

- Cerca de treinta días, las heridas eran graves. Has tardado en recuperar plenamente la conciencia. Muchas veces te has levantado entre sudores y gritos, de dolor, de miedo. Es lógico en el proceso.

-En cualquier caso gracias por salvarme la vida.

- No me las des a mi, dáselas a mi hija; fue ella quien te encontró; se apiadó de tu cuerpo y decidió traerte a nuestra casa. No me gustó la idea, pero ella insistió en que podrías ser uno de los nuestros.

-¿Uno de los suyos?

- Cuando llegaste estabas 'muerto', solo te quedaba un halo de vida y la única manera de salvarte era desprenderte de lo que te hacía mortal, tu alma. De manera que te limpió las heridas, te mantuvo con vida alimentándote con su sangre y en el momento en el que recorrió tu cuerpo y lograste resistir, ciertamente eres fuerte muchacho, te convertiste en uno de los nuestros.

(No entendí sus palabras hasta que me reflejó en un espejo que tenía en sus manos. Tardé en reaccionar pero los ojos que vi no eran los que recordaba, parecían los de una bestia. Sin duda era yo, aunque no me reconociera.)

-Tranquilo, es normal que no termines de reconocerte, lleva su tiempo. Te puedo asegurar que vas a disfrutar de esta nueva oportunidad. El destino te ha dado la posibilidad de vengarte si así lo deseas, pero antes deberás de volver a aprehender de lo que eres capaz en este nuevo estado.

Ven conmigo y te presentaré a mi hija, ella será quien te guíe, por algo compartís la misma sangre.




Juan Luis Galán Olmedo






Participando de la iniciativa El Cuentacuentos

Continua en el relato MARTIRIO

8 comentarios:

  1. Hummmm, ¿te has apuntado a la moda de los vampiros? De momento va bien, haber como continua..... Besos.
    Yolanda

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  2. Eso parece. No se en que lío me he metido. No es mi genero habitual.

    Besos.

    Juan Luis

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  3. Pues me gusta este nuevo estilo. Así que continua.

    :)

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  4. Creí que le habría convertido en vampiro, pero claro si se refleja en el espejo eso es imposible. Me ha gustado tu relato.

    Besotes.

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  5. Puede que al final haya que reescribir la Historia, o eso que cuentan, y la expulsión del paraíso fuera distinta a como ha llegado hasta nosotros :)

    Conviertes en relato lo que puede ser la introducción a una trepidante aventura del género de terror, y te animo a seguir adelante porque la narración transmite ese escenario.

    Un abrazo

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  6. Concuerdo con Carlos, parece el primer capitulo de una historia interesante. ¡Hay que ver cómo resulta este enfoque de vampiro que sí se refleja!

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  7. Yo también me creí, al principio, lo del vampiro. A mí me molaría ser inmortal.

    Un saludito.

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  8. No sé si hubiera sido mejor opción seguir corriendo, o que todo fuese un sueño. En cualquier caso, tu relato, con una narración intensa hace que vivas en primera persona todo lo que sucede.. Un saludo

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