lunes, 9 de abril de 2012

Madre Tierra

El astro dorado refulge, como siempre, brillante en el espacio. Siempre, desde que lo recuerdo, ha estado ahí acompañándome, en todo momento en el centro de mi eterno viaje.

Puedo ser madre gracias al calor que desprende, su luz ilumina a mis criaturas permitiéndoles la vida mientras continúo dando vueltas y permito que se expandan por todo mi cuerpo; así también mi pálida amiga puede saludar a mis retoños durante la noche. Yo siempre disfruto de todos en cada instante. Habita la vida en mí, observando como crecen; alimentándoles, cobijándoles...

Aunque ahora uno de mis hijos me desprecie, yo solo puedo seguir queriéndole. Como especie es el más listo y sin embargo es el que mas daño me hace. Uno de sus mayores errores fue hacerse consciente del tiempo sin saber llegar a entenderlo, el otro fue la soberbia de creerse por encima de la propia naturaleza a la que, también pertenece. No logra percatarse de que solo estará lo que para mí supone un segundo de mi existencia.

Ojalá, algún día, pueda entenderlo y no sea uno más de aquellos a los que he visto desaparecer. Será el primero que provoca su propia suerte. Él será el responsable de su propio destino. Madre Tierra estará ahí, con la compañía del Sol y la Luna y otros tantos compañeros de viaje, deseando verle crecer para poder ver como disfruta de todo un universo por descubrir.



Juan Luis Galán Olmedo

Participando de la iniciativa El Cuentacuentos


3 comentarios:

  1. Estoy muy, muy espesa... He tenido que releerlo para comprender de qué hablabas. Interesante y reflexivo. Me ha gustado.

    Besotes.

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  2. Yo también estaba espeso al escribirlo, debe de contagiarse al texto.

    Gracias por releerlo y tu opinión, me alegra que finalmente te gustara.

    Un saludo

    http://www.utopiadesueños.com.es

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  3. Me gustó esa personificación tan comprensiva y ecuánime de la Madre Tierra. Buen texto!

    Saludos!

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