lunes, 7 de mayo de 2012

Viajero del tiempo


Ahora que había visto su futuro, haría cuanto pudiera por cambiarlo. No iba a permitir que su vida acabara a los 50 años. Tenía 20 y quería vivir más que lo que acababa de descubrir en su primer viaje en el tiempo.

Su segundo salto temporal lo empleó en conocer detalles sobre el suceso que le llevó a perder la vida a tan temprana edad. Descubrió que se produjo en un atraco violento, en el que acabó enfrentándose a los ladrones, y terminó recibiendo un navajazo. La ausencia de gente en los alrededores añadió tiempo a la eterna espera de la ambulancia que le llevaría al hospital. Llegaría muerto. 

Decidió que la mejor manera de evitar su muerte era ser la persona anónima que avisara a la ambulancia, en el mismo momento en que se producía el hecho, y así su yo futuro llegaría a tiempo de ser atendido en el hospital. 

Estaba preparado, hizo la llamada. Se aseguró de que la ambulancia le recogía. Fue al hospital donde le llevaron y preguntó por si mismo haciéndose pasar por su hijo.

No podía creer la respuesta que estaba escuchando.

- Siéntese. 

-¿Qué sucede?

Se acercó a él y espero a que se sentara. Y entonces se lo comunicó.

-Lamento decirle que su padre no ha llegado al hospital.

-¿Cómo? Pero si hace una hora...

- Lo sé, pero la ambulancia que lo traía sufrió un accidente en el camino y desgraciadamente ninguno de los ocupantes ha sobrevivido. 

No podía creerlo, había muerto igualmente. Vuelta a empezar. 

En esta ocasión tuvo que emplear más tiempo en evitar el desenlace, investigó el lugar donde se produjo el accidente. Tenía que averiguar como evitarlo. 

Una vez controlado el momento en que se produjo el atraco, pensó que la mejor manera era llamar a la ambulancia desde el lugar donde más tarde tendría lugar el accidente. Volvió a realizar la llamada anónima y esperó a que la ambulancia llegara, cerca del lugar del futuro accidente, para obligarla a desviarse por otra ruta. 

Casi se mata él, pero logró su objetivo.

Se dirigió al hospital y preguntó por si mismo haciéndose pasar por su hijo, otra vez.

En esta ocasión respiró aliviado, parece que había llegado a tiempo y estaba fuera de peligro. 

Pensó que lo había conseguido. Sonreía triunfalmente. Regresó a su tiempo. 

Había pasado un mes desde su último viaje, pero tenía ganas de saber como le iría a su yo futuro tras salir vivo gracias a su ayuda. Al llegar se dirigió a la ubicación de su futura casa, para ver que observaba, descubriendo un solar. Hizo las averiguaciones oportunas preguntando en el vecindario y averiguó, con horror, que no había llegado a cumplir los 51 años. 

Cuatro meses antes de cumplir los años, se encontraba en su domicilio, todavía, recuperándose del navajazo que había sufrido en el  atraco. Era por la mañana, cuando una instalación de gas, en malas condiciones, en el piso anexo hizo explosión. 

No sobrevivió nadie que se encontrara dentro del edificio, de hecho, tuvieron que acabar derribando el bloque debido a los daños estructurales. El solar que tenía ante sus ojos. 

No podía creer lo que estaba pasando,  decidió que si había conseguido evitar a la muerte una vez, podría volver a hacerlo. 

Manos a la obra, nuevamente. Comenzó a recopilar datos, en diferentes viajes temporales, hasta que creyó tener toda la información necesaria. Elaboró un plan de acción que permitiera hacerle salir del edificio antes de que se produjera la explosión. 

Previamente, había intentado evitar que el edificio reventara. Incluso logró que la instalación de gas de todos los vecinos fuera revisada en uno de sus intentos, pero el edificio siempre reventaba por los aires. El mismo lo había visto con sus propios ojos. Decidió cambiar la estrategia.

Aplicó el plan a la perfección. Conocía perfectamente los tiempos y en esa ocasión, puesto que le llevó varios intentos, consiguió que su yo futuro no se encontrara en casa en el momento de la explosión. Había logrado que ganara una cena en el mejor restaurante de la ciudad.

Estaba convencido de que había vuelto a vencer a la muerte aún así esperó a que su yo futuro regresara confirmando su victoria. 

No regresó, horas más tarde se enteraría de que de vuelta a casa era atropellado por una ambulancia que no se percató de su presencia, en el cruce al saltarse el semáforo.

Parecía esclavo de su muerte. 

Podría seguir contándote los intentos, uno a uno, de nuestro protagonista para intentar evitar su fin. No te creerías de cuantas maneras había muerto ya.

Esa mañana, con 25 años, al mirarse al espejo, vio su primera temprana cana. Intentó recordar en que había empleado esos últimos años. Unicamente se veía a él, había perdido cinco largos años de su vida intentando vivir más. Acababa de darse cuenta de que quizás, en vez de alargar en el tiempo la fecha de su muerte, debería de aprovechar los años que sabía que tendría hasta que ese fatídico día llegara.

Ese día volvió a ser libre. Sabía que iba a morir antes de cumplir los 51. Disponía de suficiente tiempo como para empezar a cumplir sus sueños.


Juan Luis Galán Olmedo




Participando de la iniciativa El Cuentacuentos


4 comentarios:

  1. Igual no se trataba tanto de luchar con su destino como de comprender lo que intentaba decirle.

    ;)

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  2. Me recuerda una fábula budista que nos dice que no nos obsesionemos por el futuro y vivamos el momento presente. Da mucho que pensar.

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  3. Me ha encantado.
    Completamente de acuerdo con lo que has escrito: como no podemos luchar contra el destino, debemos aprovechar nuestra vida, dure el tiempo que dure.
    Un beso enorme.

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  4. Me gustó mucho el mensaje. Yo no soy nada creyente del destino, soy más partidaria de creer que todo es fruto de la casualidad. Pero me encantan las historias con estos guiños. :)
    Un abrazo!

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