martes, 16 de octubre de 2012

Impacto


El silencio rompió su alma. El impacto contra el bloque de hormigón que acababa de caer del camión que circulaba pocos metros por delante había precipitado todo. Le fue imposible esquivar el trozo de piedra que se vino encima contra el vehículo con la brutalidad descontrolada que le daban los 100 kilómetros por hora a los que circulaban.

No recordaba nada más que el impacto y el silencio. Cuando recobró el sentido fue ese  silencio el que acabó con él. Minutos antes conversaba con su mujer. Sus hijos iban en la parte de atrás discutiendo, riendo. Hacía unos minutos les había regañado, no había tenido paciencia y ahora el silencio acababa con sus nervios. Decidió no seguir viviendo, no merecía la pena hacerlo en silencio. 

Juan Luis Galán Olmedo

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