jueves, 11 de octubre de 2012

Romeo y Julieta


Ambos se conocieron en “El balcón”, un chat muy particular. Pretendía ser un lugar de encuentro para románticos. RomeoSalido no dejaba lugar a la imaginación. Julieta no quiso perder el tiempo y de manera continua bloqueaba si él intentaba conversar con ella. RomeoSalido lo intentaba todos y cada uno de los días que se encontraban. Aquel día él no apareció y ella se descubrió pensando en aquel desconocido.

Ya estaba casi olvidándole cuando una ventana emergió.

–¿Qué tal estas? – preguntó él.

Sorprendido recibió su primera respuesta.

–Bien, no te he visto estos días por aquí. 

Al contrario de lo imaginado Julieta encontró un interesante Romeo con el que mantener unas largas conversaciones. Llegado el momento, decidieron dar el paso para conocerse en persona. Quisieron ver si la afinidad virtual podría serlo también real.

–Quedamos en la Plaza de Cervantes a las 18:00…–De repente la línea se desconectó.

Julieta desconsolada rompió a llorar. RomeoSalido nunca volvió a conectar.

Semanas más tarde, por curiosidad, mientras pasaba por el lugar se acercó. Al girar la esquina se quedó petrificada mientras leía un cartel donde ponía: RomeoSalido busca a Julieta.

La torre de la iglesia marcó las 18. Ella le encontró a él.

Juan Luis Galán Olmedo

1 comentario:

  1. Todo puede ser, incluso hasta existir, y desde esa ingravidez construir. Pero de repente el balcón adquiere forma, la distancia altura y... no siempre ha de ocurrir una caída, como esta delicia de relato demuestra :-)

    Un abrazo!

    *Estuve en Verona y podrías caer sin temor desde el balcón, caerías sobre una masa de turistas

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