viernes, 16 de noviembre de 2012

Tiempo

Tras incorporarme de la unidad de descanso y comprobar las mediciones biométricas de la J1, activé el inicio del protocolo de la J2 ajustando las horas de inmersión en la unidad de trabajo. Nada más conectar al sistema, recibí las unidades de esfuerzo a formalizar a lo largo de la jornada. Necesitaba los créditos para poder cumplir con la cuota anual exigida por la corporación de manera que iba a extender la J2 a lo máximo permitido por la ordenanza; 18 horas de duro trabajo. Mi nuevo día iba a componerse de dos jornadas de las tres existentes. Acababa de disfrutar de una agradable  J1 y ya estaba deseando que volviera a llegar. 

El sistema parpadeó avisándome que no debía de interrumpir mi concentración en la tarea asignada. Era dolorosa la manera en que el sistema se encargaba de mantenerte en alerta. Una manera efectiva de evitar distracciones en las unidades de trabajo como yo. 

Estaba nuevamente incorporado en la tarea cuando de repente la unidad se desconectó y replegó sin previo aviso, muy extraño porque normalmente cuando uno accede al sistema solo puede salir cuando termina la jornada. Confuso comencé a mirar alrededor cuando vi que tenía la unidad de comunicación interpersonal activada. El icono me sorprendió, era el típico icono de una carta asociado al correo electrónico que se usaba hace décadas como medio de comunicación. Activé el mensaje y apareció en la pantalla virtual frente a mí. 

Este es un mensaje personalizado TC.

Hola cariño, este es el resguardo de un año que acabo de comprar en TC, una nueva empresa que ha surgido y que se dedica a comprar y vender tiempo. Creo que es un regalo original de cumpleaños, espero que lo disfrutes. 

Te quieren, tus padres. 

Fin del mensaje personalizado TC.

Agradecemos su confianza en Time Company. 

Al mirar la fecha de envío me quedé petrificado, 6 de Noviembre de 2012; hacía 30 años que fue enviada. No entendía nada. 

Estaba absorto mirando en mi brazo la unidad interpersonal cuando se activó el sistema de presencia en la puerta. Debían de venir a verme porque insistían en permanecer frente a mi habitáculo.

Decidí levantarme a abrir manualmente. Activé el reconocimiento corporal. El efecto era como que la puerta hubiera desaparecido permitiéndome conocer quien estaba al otro lado. Maldije para mis adentros, seguro que tenía que ver con el apagado. Dos unidades de seguridad acompañaban al miembro de la Corporación. Abrí inmediatamente.

Las unidades de seguridad entraron sin más y comenzaron a husmear por el habitáculo. Lo iban a tener fácil, tampoco es muy grande. Tras terminar volvieron a la puerta y se quedaron en la entrada mientras el miembro de la organización entraba. 

–Buenos días, mi nombre es Gabriel, Presidente de la Corporación. 

–Buenos días, si desea tomar asiento. –le dije ofreciéndole uno de los puff que tenía a mano. 

Comenzó a modelarse el asiento y pulsó el botón de fijación para acomodarse en el. 

–Como sabrá ya – dijo mientras observaba la unidad de comunicación de mi brazo – sus padres compraron hace 30 años un año de tiempo en la empresa Time Company ¿cierto?

–Sí, me acabo de enterar. – dije sin saber a donde quería llegar. – Perdone, ¿su visita no tiene nada que ver con el apagado de la J2? – comenté nervioso.

–No, ese cierre lo forcé yo personalmente. –dijo mientras sonreía ante mi pregunta. 

–¿Usted? –contesté aún más confuso. 

–Estoy intentando explicárselo – dijo sensiblemente molesto. –En resumen. TC ha ido evolucionando a lo largo de estos años siendo la empresa matriz que dio origen a la Corporación tal y como todo el mundo la conoce. 

–Sigo sin comprender.

–Ese mensaje es la confirmación de ejecución de compra de ese tiempo a su nombre que por problemas ajenos a la Corporación se han comunicado tarde. En realidad, lo que sus padres compraron, puesto que el tiempo no era la moneda de cambio en vigor, fue el 1% de aquella compañía. Hoy valorada un 1000% más.

Mi cara no debió de indicarle que comprendiera. 

–El sistema ha actualizado automáticamente su tiempo disponible en base a esa participación y el tiempo transcurrido. Se ha convertido en el único individuo mil anuario. 

–Eso significa que…–dije con la voz entrecortada.

–¿En resumen?– dice suspirando. Es libre.



Juan Luis Galán Olmedo

4 comentarios:

  1. Buenas!
    No suelo entrar a leer, la verdad (soy vago hasta para eso) y voy a tener que enmendarlo.

    Me ha gustado bastante el final y me han hecho gracia las referencias. Casi me imagino a Korben Dallas mirando por la puerta :P

    Como minirelato o como inicio de uno más largo, me parece muy curioso.

    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tomo nota,a ver si puedo hacerlo más grande. Curiosamente no tuve en cuenta esas referencias hasta que leí tu comentario pero tienes razón. El subconsciente es muy puñetero ;-)

      Saludos.

      Eliminar
  2. Donde está el botón de "me gusta"?

    Karim

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En mi facebook. Por otro lado tienes arriba una fila de botones para compartir que siempre se agradece limpiar de polvo de vez en cuando ;-)

      Me alegra que te guste.

      Un saludo.

      Eliminar