lunes, 17 de diciembre de 2012

Sin zapatos


Nunca había deseado tanto estar de vuelta. Sin embargo no puedo dejar de pensar en él. Estoy  aquí, en su morada; huelo su perfume, siento su sabor en mis labios, aunque esto último sólo son recuerdos de aquella noche; de aquel primer beso, de aquel primer baile.

Mis recuerdos son nítidos, cómo si el castillo no hubiera cambiado. Lamentablemente así ha sido. En realidad, hemos sido nosotros quienes lo hemos hecho.

Todo comenzó aquella tarde de primavera. Uno de los pajes llegó a casa para hacer entrega de la invitación al baile de primavera que el rey celebraba en honor al príncipe, la excusa de la corte para presentar en sociedad a todas las mujeres de clase alta que estuvieran en edad de desposarse.

Fui yo quien recogió la misiva, desgraciadamente no tardó mucho mi madrastra en arrancármela de las manos y gritar a sus hijas la buena noticia. Comenzaron a hablar sobre vestidos, joyas y soñar sobre cómo trascurriría el evento. Los nervios se instalaron en la sala e ingenua de mí, comenté en arreglar el vestido de mi difunta madre y acudir como una princesa a la cita. Debí de haberme callado, nunca lo consigo. Del calor de la emoción pasé al calor producido por el primer bofetón, a cargo de mi madrastra; posteriormente, la humillación a cargo de sus hijas; finalmente, el encierro en el sótano de la casa.

Únicamente abrieron la puerta para lanzar el vestido que deseaba ponerme hecho jirones. Ni siquiera valdría como trapo, aunque sí como pañuelo donde consolar mi desesperación.

Estuve retenida hasta después del gran día. O eso es lo que ellas creyeron. Aquella tarde oí las risas de las tres invadiendo el jardín, ya estaban listas para acudir al baile. Sus mejores galas, las mejores joyas que mi madre poseía; las vi marcharse en el carruaje con destino al castillo. Rendida sobre el suelo, de repente,  un hada apareció ante mis ojos y en un movimiento de varita recuperé la ilusión por conocerle.

Con las mejores galas que la magia puede crear, acudí al baile. Con las prisas que supone saber que al nuevo día volveré a ser esa muchacha, sin brillo, que estaba encerrada en el sótano de su propia casa. 

Al entrar al castillo, me hicieron quitar los zapatos. La fiesta transcurriría con todos los invitados sin calzado. El rey deseaba que los invitados admiraran el nuevo suelo de palacio; era bello y para mi sorpresa no era frío. No se percató el rey que muchos invitados pasarían vergüenza; en ocasiones no se cuidan las zonas ocultas a la vista tanto como se debería. Ajena a esa realidad disfruté de la noche como hacía años que no lo hacía y mi sorpresa fue que el príncipe me ofreció bailar más tiempo de lo que el protocolo hubiera indicado prudente. Fue una noche mágica, incluido ese primer y último beso que nos dimos justo en el momento en que las campanas marcaban el final y el comienzo de un día.

Salí corriendo atropellada mientras mi realidad volvía a su tristeza, intenté recuperar los zapatos de cristal, pero un robo había hecho desaparecer todos los pares; para cuando las arpías regresaron a casa, también descalzas, yo ya estaba en el sótano viviendo de recuerdos. 

Días más tarde supe de sus labios que buscaba a aquella desconocida a la que besó en su fiesta, puerta por puerta. No me reconoció cubierta de mugre en la rutina de mis tareas diarias, pero sí se encontró, desgraciadamente, con una de mis hermanastras. Ese día, cuando marchó,  me prometí volver al castillo y  sentir de nuevo la presión de sus brazos rodeando mi cuerpo. A día de hoy sólo he cumplido la primera parte de mi promesa, ahora debo de cumplir la última, aunque eso suponga estar presente en el día de su boda.

Juan Luis Galán Olmedo

Participando en la iniciativa: El CuentaCuentos

26 comentarios:

  1. ¡Vaya final! me ha gustado mucho el cuento, porque he ido reconociendo cada detalle del cuento clásico pero a la vez respirando la inquietud de que va a suceder algo diferente. El título del relato también me ha gustado mucho y creo que está muy bien escrito. Me da la sensación que cada frase esconde algo detrás, volveré a releerlo con calma porque creo que lo merece.
    Acabo de conocer tu blog e iré leyendo los demás relatos, poco a poco. De momento, este me ha gustado mucho.
    Un abrazo.

    Alex
    http://kichays.blogspot.com.es/

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    1. Gracias Alejandro, esa era la idea; cambiar el cuento en el proceso. Me alegro que te gustara en fondo y forma.

      Si te animas finalmente a leer el resto, espero tus comentarios. Siempre se agradecen.

      Un abrazo

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  2. Vaya! No todos los cuentos de princesas tienen final feliz! Aunque nunca se sabe! Igual la reconoce en la boda y ésta nunca llega a realizarse! Nos lo contarás si es así? ;)

    Me ha gustado mucho revivir este cuento, aunque el final no sea color de rosa!

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    1. Nunca se sabe, jejeje. Quizás al final acabe bien, aunque no lo esperaría por si acaso ;-P (No voy a revelar como continua -Aunque lo supiera-)

      Me alegra que te gustara.

      Un abrazo.

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  3. Versión del clásico al estilo Juan Luis, huyendo del final feliz que suelen endulzar estos. Me ha dejado intrigada el asunto del ladrón de zapatos, quizás puedas usarlo como argumento de otro próximo cuento.

    Feliz regreso!

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    1. Ese robo merece ser contado, en cuanto al final, veremos como transcurren los acontecimientos. Me da que no se conforma con verle casarse. ;-)

      ¡Igualmente. Feliz regreso !

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  4. Noooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!! no hay derecho!!!! debería matar a su hermana, mmmm me estoy volviendo una sanguinaria xD

    Me gusta la nueva versión del cuento, es bastante más triste que el original pero también hay que reconocer que se ajusta bastante más a la realidad de lo que hubiera sucedido

    bessos!!

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  5. Tú dale tiempo ;-)

    Habrá que ver como se decide a cumplir su palabra.

    Me alegra que te gustara. No siempre acaba bien.

    Besos.

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  6. Y yo estaba pensando... ¿está escribiendo la ceninienta? ¿con qué final? Y ahora veo que eso precisamente es lo que cambia toda la historia. Me gusta ese nuevo toque, quizás también porque el otro está muy visto.

    Un placer volver por aquí también.

    besotes.

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    1. Me alegro que te gustara, no sabía como iba a sentarle el cambio a un cuento clásico como este.

      Un gustazo verte por aquí.

      besos.

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  7. Que bueno Juan Luís! La magia la creaste tú y no el hada liberando al cuento de los grilletes de su guión. Y no solo eso, sino que generaste otro nuevo:
    El ladrón de los zapatos de cristal. :-)

    Los cuentos comienzan hoy! Un abrazo

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    1. A ese ladrón, como le dije a Sara, habrá que darle protagonismo otro día. A ver que excusa pone para hacer lo que hizo ;-)

      Me encanta que los cuentos comiencen...

      Un abrazo.

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  8. ¡Grande, Juan Luis! Lo que un detalle aparentemente tan nimio como unos zapatos puede cambiar una historia.

    ;)

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    1. Me alegro que te guste, la premisa era quitarle el detalle al clásico y ver que daba de si.

      Esos zapatos eran lo que unió al principe y a cenicienta, ahora se va a tener que buscar la vida para terminar el cuento de igual manera.

      Besos.

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  9. ¿Cómo ha cambiado el cuento no? jeje
    Y sin embargo, a este aun le espera su final feliz. Es como si pidiera a gritos una segunda parte... pero ya depende esto del autor. También se podría considerar que un final abierto, impregnado de esperanza, es el mejor final para una historia como esta.
    Escribes genial. El lenguaje que empleas tiene su complejidad en la secillez de sus palabras.
    ¿Qué mejor que un cuento para volver a escribir para el Cuentacuentos no?
    Un abrazo.

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    1. Habrá que esperar a ver si se decide como va a conseguir lo que quiere ;-)
      Gracias por el piropo, me alegra que te guste y sí, que mejor manera de empezar esta nueva etapa, sin duda.

      Nos leemos cuentacuentos.

      Un abrazo.

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  10. Buenos cambios al clásico! Lo del ladrón de zapatos muy original, y una nueva forma de ver el cuento desde los ojos de la propia protagonista. Veremos sí no nos dejas con la intriga y hay final! Besos

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    1. Me alegro que te guste.

      Vamos a ver si se anima a contar como acaba todo ;-p

      Nos leemos cuentacuentos.

      Besos.

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  11. Una muy buena vuelta de tuerca a la historia de Cenicienta. Ya que la magia esta vez no ha salido bien espero que desbarate la boda, quien sabe, quizá no sea tan mala idea...

    Nos leemos!

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  12. Gracias, auqnue tengo la sensacion que la mayor magia aún está por llegar.

    Apunto, por si acaso :-)

    Nos leemos cuentacuentos.

    Un abrazo

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  13. Esto si que está bien, historias de princesas trastocadas con toque personalizado, felicidades y feliz navidad.
    Mundoyás.

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    1. Me alegro que te gustara, da gusto ver viejos cuentacuentos, conocidos por aquí :-)

      Un abrazo y feliz navidad.

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  14. Bueno, buenísimo. Formidable, de verdad. Cenicienta hasta el final. Una versión sorprendente. ¡Enhorabuena!

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    1. Bueno, me alegro que te haya gustado tanto. A ver como termina esta versión. Gracias.

      Un abrazo.

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  15. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Qué triste pero, me ha gustado mucho. Me he acordado un montón de mi niñez, de cuando veía esa película, que por cierto, la tengo en casa.

    He visto tus posts de arriba, la estantería... pero es que me obligaba a hacerme cuenta en google + y no quería ¡Je,je! Pero, sobre eso, una de las mejores formas de pasar las navidades, aparte de con tus seres queridos, sin duda :)

    Felices fiestas.

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    1. Tampoco estes triste, todavia le queda por dar guerra y lo mismo lo consigue. A ver como :-)

      Sin duda no hay mejor manera, que pases buenas navidades y espero seguir viendote por aquí y me cuentas.

      Un abrazo y felices fiestas.

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