lunes, 10 de junio de 2013

De editoriales y libros (ii)

Aunque no es habitual en mí (Últimamente uso mucho esa expresión), estaba leyendo el artículo de Gabri Ródenas en su blog y al ir a comentar he visto que me estaba alargando más de lo que es decente para un comentario. De manera que me voy a explayar aquí usando la entrada de Gabri como excusa. 

Tres asuntos voy a tratar: cada vez se lee menos, libros de papel o digitales y editoriales y ya que estoy lo voy a acabar dividiendo todo en varias entradas. 

En segundo lugar. Lectura en digital o en papel. ¿Y tú de quién eres? Pregunto esto porque parece que en los últimos meses, cada vez más, hay que posicionarse en uno u otro lugar. 
Yo, a riesgo de decantarme por un bando voy a decir que me quedo en el medio (toma ya). Me gusta leer y el formato no va a ser el que me haga decantarme por un dispositivo de lectura electrónica o un dispositivo de lectura analógica. De hecho, yo me refiero en ambos casos como libro, al que este leyendo en ese momento, independientemente del formato. 

Sin embargo hay que admitir que el formato digital ha traído muchos cambios significativos al mundo del libro y no solo es la manera en que leemos la más importante. Voy a contar las que considero vitales. 

Por supuesto, el formato es una de ellas. Leer en un aparato electrónico es la opción más visible (PC, móvil, tele, las 'menos' usuales). Cacharros que pueden albergar bibliotecas enteras, con lecturas cómodas para la vista, acceso rápido e inmediato a los libros bajo uso intensivo de conexiones a internet. Quizás los más conocidos Kindle y iPad (Este no solo para leer) permiten subrayar, comentar, compartir. No pesan en comparación con el formato analógico y no ocupan espacio. Como dato negativo, por ejemplo, la necesidad de electricidad para funcionar o la obsolescencia asociada al dispositivo (Parece un mal inherente a lo electrónico y esta sociedad del consumo).  Sea como sea esta claro que han venido para quedarse y que es una forma muy interesante de disfrutar del placer de leer. Obviamente se pierde el tacto del papel y el olor; pero esas cualidades no pertenecen al libro y si al continente que lo alberga. Aún así admito que la experiencia es distinta. De manera que queda en manos del lector decidirse por una u otra. Yo tengo que admitir serle infiel, a ambos, con el otro. 

Otra realidad que ha traído la digitalización de la lectura y que afecta a la industria editorial es la batalla encarnizada por intentar entender hacía donde se encaminan las preferencias del público. Mi opinión, porque esto lo es, es que actualmente el libro en papel gana, en este país conocido a día de hoy como España. Mi predicción es que con el tiempo todo tenderá a igualarse. No soy de los que creen que el libro en papel desaparezca, sí que va a tener que acostumbrarse poco a poco a convivir, cada vez más, con su hermano pequeño, nativo digital en una era en el que lo digital gana terreno si o si. 

De hecho, creo que uno de los mayores problemas de la industria editorial es y ha sido no considerar a este formato como un igual a la hora de distribuir libros desde sus inicios. Me sorprende que con la experiencia sufrida por industrias como el cine o la música en una era digital, la industria editorial haya cometido los mismos errores. Menospreciar la digitalización de la lectura únicamente ha servido para que los usuarios avanzados hayan usado métodos poco ortodoxos para llenar esos huecos abandonados por la industria. Ahora es momento de pedir a muchos de esos usuarios que cambien de hábitos. Mal asunto. Los llantos por la 'piratería' a día de hoy, en parte, son parte de la inacción ante una realidad evidente que no se ha querido afrontar de tu a tu. 

No justifico la 'piratería', pero el problema es que esta no es la responsable de que se llegue tarde a esta realidad. El intento de aparentar que fue Libranda, se quedó en eso. Cuando nació la propuesta yo mismo pensé que por fin habían tomado nota y no tuve más que comprobar con un intento de compra que en realidad se estaban boicoteando ellos solos. Era más fácil obtener una copia pirateada que comprar un libro a través de dicha cosa (No merece otro calificativo). No voy a mencionar el DRM porque es ya simple y llanamente un despropósito como tal, da igual la industria en la que se aplique; si un producto da más quebraderos de cabeza a quien compra legalmente dicho producto que a quien obtiene una copia 'ilegal' del mismo es que algo esta mal. 

Y además cuando se ha hecho, se ha hecho lento y mal. Igualando, inicialmente, precios entre ambos formatos. Si no fuera una persona creyente -De los que creen en las personas, había que aclararlo ;-) - pensaría que han intentado mantener a un monstruo al que mantenían bajo un férreo control cuando sin darse cuenta el monstruo ya no necesitaba de su mano y látigo para sobrevivir. 

Es un panorama negro aunque han surgido voces dentro del propio mundo del libro, ya presentes o que se han ido incorporando, que han traído un poco de sentido común siendo cada vez menos extraño que algunas novedades salgan a precios razonables, sin DRM, incluso desde el momento de lanzamiento. Sin duda me vienen a la mente los ejemplos de Bruno Nievas o Juan Gomez-Jurado, sin ser los únicos son los que más he seguido en esta difícil labor de hacer camino ante la nueva realidad junto a iniciativas, quizás tardías pero siempre bienvenidas como la de editoriales como Ediciones B. Como decía, bienvenidos sean y se conviertan en la norma y no en la excepción. 

No van a modificar la tendencia actual de manera inmediata pero creo que poco a poco se podrá ganar a aquellos lectores que con el tiempo verán que empiezan a poder disfrutar de la lectura digital a precios razonables a un entorno digital. Y hago un punto y aparte, aquí. Creo que la industria debe de ajustar precios y si no se puede debe de empezar a abrirse y explicar que lleva a que un libro valga lo que vale. La opacidad, el llanto como modo de vida no sirve de nada en una realidad interconectada donde muchos datos que antes no se conocían ahora sí se conocen y permiten hacerse una idea (En ocasiones equivocada, pero igualmente a tener en cuenta si no se explica correctamente) de como se da valor a las cosas. Y en este caso da igual que se hable de papel o de bits.

Otra de las realidades que trae consigo lo digital es la facilidad que otorga a la hora de crear contenidos. Es una realidad y ha sucedido en el cine, en la música, en la literatura y otras actividades que se puedan beneficiar de la digitalización (¿Objetos?, ¿comida? podrían ser las siguientes. Suena divertido ¿no?). El control se ha disipado, escapó de las manos de quienes lo creían tener todo bajo su poder, bajo su control. 

Y en este punto, entran cosas como la auto-publicación o la impresión bajo demanda por ejemplo. Es lógico que el fenómeno de auto-publicación haya eclosionado en un entorno digital. Al fin y al cabo al escritor (el que escribe) solo le hacían falta soportes que facilitaran saltar al vacío a ver si alguien estaba leyendo. Iniciativas como Amazon lo que ha provocado es eso, ni más ni menos. Amazon ha visto un negocio y lo ha cogido al vuelo y diría que ha centralizado esta realidad. Un fenómeno que por otro lado ya estaba vibrante en Internet a través de blogs principalmente. No todo es perfecto en la auto-publicación puesto que al haberse puenteado a las editoriales, la calidad de muchos contenidos se ha resentido. No me refiero a la historia, porque para gustos los colores; sino a la calidad de maquetación, portada, correcciones, estilo, etc. Sin embargo esto genera oportunidades de adaptación o de creación de empresas que ofrezcan servicios editoriales que suplan esa carencia. Están ahí ya y habrá más en el futuro. En cualquier caso al final todo queda en manos del juez en esta competición, el lector. Como tal solo puedo decir que me he encontrado de todo y aunque es cierto que no soy muy exigente o soy muy comprensivo  (a no ser que sea masivo) con los errores de edición puedo afirmar sin duda que me hubiera perdido grandes historias si únicamente leyera libros provenientes de editorial. Y esto último es ya un punto muy a favor de la auto publicación  Yo, de ser una editorial, no despreciaría la cantera que puede tener en todos esos entusiastas que juntan letras. Como lector animaré a cualquiera a atreverse con buenas historias tengan o no el respaldo de un sello editorial a sus espaldas. Y por suerte hay iniciativas por parte de editoriales que confirman esta realidad. Comentar, por otro lado, que eso no lo percibo como lo habitual en mi entorno (el ajeno a internet) y por ello creo que al papel aún le queda guerra que dar. 

Y para finalizar esta entrada, mencionar la impresión bajo demanda. Creo que es una realidad que a medida que mejore la tecnología no tendría que envidiar en nada a la tradicional y cuya mayor ventaja, la que observo desde fuera, esta en la eliminación de stocks por impresiones sobre dimensionadas  ¿Se podría acabar con la época en la que los libros no vendidos tengan que acabar siendo destruidos? ¿Ediciones que desaparecen? Creo que por parte de las editoriales deberían plantearse estudiar su viabilidad e implantación como una parte más del modelo de negocio. A los auto editados  por su parte, se les abre la puerta del libro analógico a un precio inimaginable hace años. Al final, en este caso, lo digital al servicio del papel. 

Esta claro que lo digital en el mundo del libro no es solo un dispositivo o formato sino una serie de realidades que han podido modificar una industria que quizás se creía segura en sus maneras y no ha sido capaz de adaptarse al ritmo de la realidad. Aunque no dudo que acabará sucediendo: La realidad es más tozuda que las estructuras que intentan doblegarla. Lo analógico y digital; el libro, en definitiva, viven un buen momento adaptándose el uno al otro como cualquier pareja condenada a entenderse. Porque al fin y al cabo se trata de leer. Ahora te toca decidir a ti, lector: Analógico o digital ¿Y tú de quién eres?

Juan Luis Galán Olmedo

Nota: Este blog no se hace responsable de la opinión vertida en esta entrada. La responsabilidad de la misma es del propio autor. Durante la redacción de este tocho se ha asegurado que ningún animal haya sido agredido ni verbal ni físicamente.

1 comentario:

  1. Pienso, igual que tú, que cada día se lee menos, por diferentes motivos, muchos de los cuales ya los has apuntado muy bien en tus posts. Y no deja de sorprenderme pues sinceramente hoy en día disponemos de más oportunidades y facilidades para hacerlo. Yo soy ferviente luchadora por los valores de la lectura, me parece que nos aporta mucho. Qué más da dónde se lea, lo importante es hacerlo, disfrutar de las palabras, soñar, viajar, volar, descubrir... Creo que no tiene por qué desaparecer ningún tipo de formato, pueden coexistir ambos (confieso que yo también le soy infiel a ambos formatos). Aunque por otro lado, las ventajas de los libros electrónicos son bastantes frente a los libros en papel. En mi blog hice un par de entradas sobre este tema.
    En cuanto a las editoriales tendrán que ponerse las pilar y digitalizar su catálogo si no quieren que les ocurra como a muchas salas de cine de este país que, desgraciadamente, han tenido que echar el cierre.
    La piratería también es un tema que está en el "candelabro" como dijo aquella... (no recuerdo quien). La piratería comenzó como una verdadera revolución frente a los precios abusivos, pero a la vista está que se ha salido de madre porque se piratean libros que en a la venta cuestan un mísero euro. Lo que tengo claro es que la gente que verdaderamente lee libros, que son lectores, no hace eso, quien no es capaz de gastarse 1€ por un libro no es muy asiduo de las librerías, pienso yo.
    Bueno, y ya está bien de rollo.
    Enhorabuena por tus posts, son unas magníficas reflexiones.
    Un abrazo!

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