jueves, 5 de diciembre de 2013

Cariño



Hola Cariño, 



¿Qué tal? Te escribo esta carta porque quiero que sepas lo orgulloso que estoy de ti y lo mucho que te quiero. Sé qué lo sabes, pero nunca sobra el decirlo.



¿Sabes qué? El año pasado cuando entraste al cole me puso muy contento que hicieras tan rápidamente amistad con tus compañeros de clase y que a pesar de los miedos que te entraron al ir a un lugar completamente nuevo supiste disfrutar de lo que supone ir a clase. Ver qué los estás superando, ayudado de todos los que te quieren, es para estar orgulloso de ti.



¿Sabe lo que más me gusta? Verte feliz, esa sonrisa gratuita que tanto vale y disfrutar junto a ti de lo que supone aprender día a día todo lo que este mundo te puede ofrecer. 



Cariño, no pierdas nunca esas ganas por descubrir el mundo en todos sus campos, abre mucho  los ojos y pon atención a lo que escuchas porque siempre podrás seguir aprendiendo. No temas nunca  preguntar cómo y por qué, principalmente; pero también donde, quién y cuando. Cómo nunca debes de temer mostrarle a los demás lo que sientes o piensas.  Lo más importante que tendrás que hacer a lo largo de todos tus años es aprender a conocerte, y si te escondes nunca lo lograrás. Esconderse no merece la pena.



Me alegra que el cole te ayude a dar respuesta a muchas de las preguntas que te surjan, ¿pero sabes qué? No es tan importante que encuentres respuestas, ni donde las encuentres, cómo que nunca dejes de hacerte preguntas. Cariño, esa curiosidad que demuestras es la que podrás disfrutar todos y cada uno de los días de tu vida. Nunca pierdas la curiosidad al igual que la sonrisa. 



Por eso me alegra que además de esas ganas de aprender te sientas tan feliz, también, entre tus compañeros y profesores y puedas disfrutar de esos momentos en los que no puedo estar contigo. 



Te quiero y me encanta verte aprender cada día más, ver cómo poco a poco te vas superando y te vas convirtiendo en la persona que vas a llegar a ser.



Disfruta del camino, solo hay uno.



Un beso. Te quiere.



Papá






¿Papá, dónde estamos? ¿Por qué me lees esto? ¿De quién es? ¿Por qué escribió eso? … parlotea mientras con sus manitas recoge el rostro de su padre hacia sí.



El padre guarda el viejo papel que acaba de leer antes de que la tinta manuscrita de su difunto padre sea alcanzada por la húmeda sal que recorre su rostro. Recupera la compostura mientras escucha  las preguntas que su hija le formula y esta le obliga a mirarla a los ojos. Él sonríe en ese momento y mientras coloca su cuerpecito al alza para evitar hacerse daño le comienza a explicar a la pequeña.



Esta carta la escribió el abuelo, hace muchos años, cuando papá aún iba al colegio. Y hoy quería que tú la escucharas. Este es el sitio donde tu abuelo me la leyó por primera vez a mí.



¡¿Papá?  ¿Tú fuiste al colegio?! dice mirando sorprendida a su padre.



Sí, claro, como tú  ahora ¿por?



Mira a su padre; pensativa.

¿Entonces algún día seré grande como tú?


¿Pensabas quedarte pequeñita?



¡Sí!



Pero eso no puede ser, tienes que hacerte mayor. ¿No quieres hacerte mayor?



No, quiero que tú me sigas cogiendo en brazos, cómo siempre.dice mientras abraza con fuerza a su padre.



Cariño, eso siempre, por muy mayor que seas. Siempre, aunque ya no pueda físicamente.  dice mientras abraza con fuerza a su hija.  ¿Por qué crees que el abuelo me escribió estas palabras y yo he querido leértelas a ti?



Ella se retira un momento y mira a su padre a los ojos. Sonríe y , a la vez, planta un fugaz y eterno beso en el rostro de su padre para  posteriormente continuar abrazándole durante un infinito instante dejando tiempo a  las lágrimas mezclarse con la sonrisa.

Juan Luis Galán Olmedo


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