viernes, 4 de abril de 2014

¿Por qué escribir?

Al hilo de un tuit de @MarianaEguaras con un enlace a una entrada muy interesante en el blog de @Sinerrata y tras su lectura me surgió esta pregunta. En realidad no es que surgiera porque ya es una constante desde hace muchos años en mi vida; a veces formulada por otras personas, en muchas ocasiones planteada por mí mismo: ¿Por qué escribir?

Tardé unos años en adivinar la respuesta y la verdad es que al final resultó más sencilla de lo que imaginaba. El ‘sinsentido’ de las horas pérdidas tejiendo historias, los desvelos ante una página en blanco o no tan en blanco, pero dispuesta a mostrarte tus propias vergüenzas en una concienzuda corrección, esa promesa vacua de que quizás alguien llegue a leerlo algún día, entre otras razones, a mi parecer requería algo más complejo.

Al final todo es más sencillo de lo que creemos y por lo tanto las respuestas nunca son tan rimbombantes como esperamos.

Cada uno tiene sus motivos para comenzar a escribir, pero he llegado a la convicción de que quien al final cae presa de la pluma (Profesionalmente o no) al final se define por lo mismo: Una necesidad por contar.

Y es verdad que da igual que al final uno encauce esta obsesión como su modo de vida o solo sea una válvula de escape sin más (Ni menos, añadiría). Con el tiempo descubres que es imposible dejarlo de hacer. De vez en cuando uno vuelve a hacerse la pregunta ¿Por qué escribir? O una hermana gemela ¿Para qué escribir? Y durante un tiempo puede que la respuesta sea la negación, pero llegado el caso ¿Cuánto has podido aguantar antes de recaer en este vicio confesable? Creo que mi ‘record’ fueron dos años (Aunque es cierto que comencé a hacerlo hace tan solo 20 años más o menos). Me fue imposible aguantar más desde que comenzara. Sin saber por qué, ni como, ni siquiera sabiendo que el momento no era el más óptimo para retomar la actividad, acabé de nuevo ante una hoja en blanco.

Y me temo que así seguirá siendo más allá de la constancia que ponga en ello, más allá de las actividades o trabajos con los que tenga que compatibilizarlo, más allá de que alguien termine leyendo lo que escribo o nunca lo haga, más allá de las horas muertas frente a la pantalla, más allá de las horas de corrección, más allá de esos tiempos de evasión de la realidad mientras uno teje la historia en su cabeza; más allá de todos esos cuadernos, hojas, documentos, anotaciones o proyectos a medio terminar, más allá del dinero invertido o ganado, más allá de las horas de sueño perdidas, más allá de la crítica o el halago o incluso de la indiferencia, más allá de las propias musas, más allá de que sea publicado o no, más allá de las horas leyendo, documentándose, aprendiendo, más allá de todas y cada una de las razones que puedan imaginarse e incluso más allá de las horas que al final se pasa uno escribiendo… Más allá de los propios sueños o pesadillas al respecto, al final la respuesta seguirá siendo la misma: ¿Por qué escribir?  

Porque lo necesito.

Juan Luis Galán Olmedo

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