martes, 30 de septiembre de 2014

A través del cristal

Necesitaba dejar de llorar. En aquellos momentos de su vida nada le importaba, cualquiera que le hubiera intentado entender vería que desde sus ojos el principal problema era que no era capaz de ver.

Las lágrimas hacían de cortina frente al mundo y la telaraña se ampliaba en su cabeza al tiempo que el mundo desenfocaba ante él. Las luces de la ciudad eran manchas, al igual que las sombras que veía y con las que compartía el día a día. 

En esos momentos se sentía incapaz de saber si su estado era fruto de lo que veía o lo que veía era reflejo de su estado. Las lágrimas, que en ocasiones son un buen tratamiento para el alma, en este caso solo le sirvieron para nublar aún más su visión sobre él mismo y lo que le rodeaba. 

Necesitaba dejar de llorar, pero mientras la recordara nadie sabía si sería capaz de hacerlo y lo que todos a su lado sabían es que nunca la olvidaría. 

Juan Luis Galán Olmedo

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