miércoles, 16 de noviembre de 2016

Cuéntame un cuento

No olvides leer un cuento todas las noches ¿vale?

Sí. acierta a decir entre lágrimas mientras se abrazan.

Le arrancan de sus brazos. El pequeño sigue llorando a gritos, desesperado.

No llores mi amor, cada día ¿vale? Cómo lo hemos hablado. dice sosteniendo otro ejemplar del mismo libro de cuentos que su hijo lleva en las manos.

El amargor que le cae por el rostro le trae recuerdos de lo que ha perdido mientras se agarra fuerte a aquel libro. Maldice el momento en el que metía aquel paquete  bajo el abrigo con la esperanza de poder comer algo aquella noche. Sería lo único que saborearan ese día.

Todas las noches en su celda lee un cuento; tal y cómo le había prometido se sienta en su cama y “le” lee en voz alta. Se acaban repitiendo, pero sigue leyendo hasta acabar haciéndolo con los ojos cerrados. De sus labios surgen las historias que allí se cuentan mientras en su cabeza sólo ve a su pequeño.

Todas las noches se tumba en la cama y lee un cuento; tal y cómo le había prometido. Se acaban, pero  comienza de nuevo y a cada lectura sólo es capaz de escuchar su voz en la distancia mientras se queda dormidito.


Un día nuevo comienza y pasarán los años y todo el infierno quedará en tinieblas. De tiempos oscuros surgirá el recuerdo y sin pretenderlo ambos siempre tendrán aquellas noches, en las que se contaban mutuamente un cuento.

J.L. Galán

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