domingo, 12 de julio de 2020

Nada

Lo primero que tengo que decir sobre Nada de Jane Teller es que no admite la indiferencia del lector durante su lectura. 

En algún momento dan ganas de no acabarlo, no porque esté mal escrito sino por cómo  consigue revolverte en el asiento mientras lo lees. Es una novela que vas a odiar, amar o toda la gama de grises sentimientos intermedios que se te puedan ocurrir, pero creo que va a ser difícil que no te revuelva por dentro.

Si estás dispuesto a ello, adelante; su corta extensión hace que se lea rápido. La evolución de la historia en base a los personajes que la protagonizan; adolescentes en un aula de un pequeño pueblo en el norte de Europa te va a atrapar en cuanto seas capaz de superar los primeros capítulos.

Todavía no sé si la odio o la amo, pero sí tengo claro que es una novela que tendré que volver a leer y sentir en el futuro para comprobar si el poso que me ha dejado sigue igual de amargo. Esto no lo puedo decir de muchas novelas, por muy bien escritas que estén y eso, a mi parecer,  es algo que la va a convertir en parte de mi biblioteca. 

Si te animas, ya me contarás en qué estado te deja tras terminar su lectura.




J.L. Galán

viernes, 10 de julio de 2020

Simiocracia

Simiocracia es un gancho directo dado con estilo al pensamiento dominante de los últimos años que nos llevó a pensar que el crecimiento era ilimitado. De manera muy amena, a través de sus dibujos  y textos sin florituras te muestra directamente una reflexión muy personal de su autor Aleix Saló. 

A grandes rasgos este es su contenido: 

Las causas de la crisis.
Los antecedentes de la crisis.
Los efectos de la crisis.

La corrupción irracional.
La involución social.
El gobierno disfuncional.

Es un libro corto pero muy interesante y fácil de leer, una mirada sin complejos a nuestra sociedad y a la manera en la que 'de repente' hemos llegado a donde estamos. 



J.L.Galán

miércoles, 8 de julio de 2020

Estación Orichalcum

Estación Orichalcum es la segunda novela de Gabri Ródenas ( En Twitter le puedes seguir en la cuenta @Gabrirodenas )


Comenzarla es verte envuelto en una lectura que va enredándote tal y cómo ya sucedía en su primera novela, El búnker de Noé, y que cómo en esta acabó sorprendiéndome en un final inesperado. 

Antes de continuar, y aunque el autor ya avisa algo en el prólogo, yo te recomendaría que si no has leído antes su primera novela; dejaras reposar esta y las leyeras del tirón. No es obligatorio, la vas a disfrutar, pero tras leer Estación Orichalcum creo que su lectura gana mucho si previamente has leído El búnker de Noé. Y créeme merece la pena disfrutar con ese plus extra de lectura. Te aseguro que no te vas a arrepentir. 

Las referencias introducidas en la narración me han resultado menos abrumadoras, de hecho me he divertido mucho más con cada una de ellas, en ese nivel de lectura (#MetaLiteratura) al que nos quiere llevar el autor.  Tanto las referencias literarias, musicales, etc. son dignas a tener en cuenta y al contrario que molestar le añaden un punto divertido e interactivo a la lectura. 

Dicho esto. La trama comienza con León (que vuelve a las andadas; en esta ocasión, me da la impresión que más comedido, más maduro, tras su anterior aventura) intentando encontrar la inspiración para continuar su carrera como escritor y en esa búsqueda se encuentra con otro misterio en el que se rodeará de un grupo de personajes que con sus diversas motivaciones se unirán a él en la búsqueda de un mito, de una leyenda. 

Estación Orichalcum es la búsqueda de la verdad tras la magia, de la magia tras la ciencia. La ballena blanca de aquellos que aún creen que tras algunos mitos y leyendas se esconden verdades que merecen ser reveladas.

El trágico desenlace de un Boing 777 en el mar será la espoleta que provocará que conozcas al elenco de personajes (Travis Flanagan, Octavio Montero, Edward Valdés, Jerome García o Ray Allen ) que acompañarán a León y su pareja, Maribel; que en esta ocasión cobra más protagonismo aún si cabe. Los intercambios dialécticos entre ambos son dignos de un combate de esgrima verbal nuevamente.

Todos ellos irán enredándose de tal manera en la trama de la novela hasta que poco a poco se junten las piezas que concluirán en un nuevo y sorprendente final (que obviamente tendrás que descubrir por tu cuenta).

Con una narración perfecta, con frases que quedan marcadas a fuego en tu retina, o en tu Kindle bien subrayadas. Estación Orichalcum es una novela continuista, que narra una nueva aventura de León y que atrapa al lector en su intención de llegar a descubrir el final que esconde. Nuevamente llega a sorprender. Puede que adivines como va a acabar y aún así no te lo podrás imaginar. Seguirás leyendo hasta descubrir el 100% leído en tu dispositivo.

Es una novela que merecerá la pena ser guardada en papel, acompañada de su hermana mayor y que en conjunto nos muestra el inicio de una carrera como escritor prometedora. 




J.L.Galán



lunes, 6 de julio de 2020

Microclimas

Microclimas, de William E. Fleming, es una colección de relatos. Me he encontrado con esta recopilación por recomendación de su propio autor ( @WilliamEFleming ) tras no saber decidirme por la siguiente lectura y exponerlo públicamente. Rapidez no le faltó, sin duda, en proponerse. 

Como bien avisa en el prólogo, son ideas no ampliadas. Aunque es cierto en la mayoría de los casos, existen excepciones.

Ondean entre relatos crudos, alguno vampírico, y ciertos de ellos de carácter mas romántico o incluso erótico. Hay una obsesión, con los personajes femeninos de pelo rojo, a través de los relatos que me ha sorprendido  y me ha resultado curiosa.

El libro es de una lectura rápida, muy rápida, debido al concepto de Micro. En ocasiones, más de lo que hubiera deseado. En su interior he encontrado un par de ideas y de relatos muy interesantes, pero no me ha dejado una buena sensación en conjunto. Es como si no estuvieras viendo todo lo que puede dar de si el autor y que hace despuntar en alguno de sus relatos.

En cualquier caso, si deseas una lectura muy rápida y tienes interés en esos temas que comento más arriba; puede que encuentres, finalmente, alguna idea o relato que te deje ese buen sabor de boca que todo lector espera. 



J.L. Galán


domingo, 5 de julio de 2020

Ropa de batalla


—¡Hola!
—¡Hola! ­—dice algo desconcertado.
—¿Todo bien?
—Si, bueno, todo bien. ¿Disculpe? ¿Nos conocemos de algo?
—No, no tengo el placer, pero llevaba un rato aburrido mirando ropa dar vueltas y pensé en la suerte que tenía de tener alguien con quien charlar —dice mientras muestra un puente destruido a través de una sonrisa amplia y abierta.
—Esto, sí, claro, que suerte.
—No se preocupe que no me queda mucho. Ya veo que es de los míos —menciona mientras señala la prenda, un calzoncillo, que está introduciendo en ese momento en la lavadora.
—¿Disculpe? No le entiendo.
—Si hombre, esas manchas no son por cambiarse todos los días ¿verdad? Un accidente, puede, pero en todos. —Hace comillas con las manos al decir: en todos.
—¡Oiga, cómo se atreve!
—Si es lo más natural del mundo. De hecho, suerte que tienes más de uno. Estar de batalla mientras… ya sabes —señalando a la lavadora que acaba de terminar—. Oh, mira, me toca ponerme ropa limpia.
—Disculpe, pero tengo que seguir. —Intenta centrarse en poner el programa en su lavadora.
—Si, claro, perdona. Cómo si no estuviera. Estoy acostumbrado —dice mientras saca la ropa y se dirige al banco justo al lado de la lavadora, ya activada, en la que está la otra persona. Se sienta haciendo ademán de ir a quitarse el pantalón, la única prenda que llevaba puesta.
—¡Oiga!
—Man, un poco  de intimidad. Tú gírate y no te preocupes. —dice mientras vuelve a intentarlo.
—¡Por favor! Este no es lugar. Un poco de respeto  —grita incrédulo ante la situación.
—Ok, ok. Madre mía el figura. Tranquilo, que ya me voy a casa. Además hoy me toca una de esas siestas largas. Ya sabes, de las que se empalman… —riendo consigo mismo—. Nada, compañero, tú a lo tuyo que yo me voy a echar una cabezadita —mientras le guiña un ojo, se tumba en el banco y se extiende sobre el con las piernas en dirección a la lavadora; boca arriba, abiertas, dejando entrever toda su naturalidad a través de un enorme agujero en el pantalón.

J.L.Galán

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