viernes, 6 de septiembre de 2019

Caracol melancólico


Camino Portugués. Del 11 al 16 de Agosto de 2019. 

Peregrinación familiar 
–Santa María la Blanca de Canillejas-

Dedicado a a todos los peregrinos que formaron parte de estos 104 km. ¡Gracias! 


A la atención especial de la cuadrilla; Presidente, Vicepresidente:


El caracol común de jardín, melancólico, o burgajo melancólico (Helix aspersa melancholicus) es una especie de molusco gasterópodo pulmonado de la familia Helicidae, de vida terrestre. Es una de las varias especies del género Helix, muy similares. No debe confundirse con Helix pomatia, el caracol romano, otra de las especies más abundantes.

Especie autóctona de la zona de Santiago cuyo nivel de melancolía es proporcional a la distancia que le separa del pórtico de la gloria.

El caracol melancólico solloza con entereza durante todo el camino, siempre y cuando pueda sortear un zapatillazo peregrino. 

Dicen que los más arriesgados toman el camino portugués aunque se conocen pocos casos de caracoles melancólicos, que hayan finalizado dicho camino sin en todo caso,  plantearse un francés

Hay un cuento sobre el caracol melancólico que; verdad o mentira, toca narrar:


Las lágrimas salieron corriendo, no les dio tiempo a despedirse. Tantos días desde que llegarán a brotar de sus ojos y así, a su ritmo, se marcharon. 

Habían sido meses duros. Lo recordaría durante el resto de su vida porque es imposible olvidar algo cómo aquello.

Días en los que las lágrimas eran el único consuelo para cada uno de los sucesos de su vida. Recuerdos en su cabeza, frágil condición de caracol, desesperanza ante el recuerdo de lo más querido.

Melancólico, se cerró en su llanto. Caja fuerte inexpugnable. Ni su concha era tan dura. 

Por momentos llegó a estar más cerca de la muerte que de la vida, al borde de cunetas, frente a frente al riesgo del impacto de los palos peregrinos. 

Su camino, Santiago. 

Quedarse atrapado en sus recuerdos le hizo estar más cerca del ocaso que del sendero. 

Y allí rompió a llorar, aquellas lágrimas recordaban el primer momento en que quisieron ser apartadas. Y entendieron que ya no les quedaba mucho tiempo.

Habían desahogado el alma de su dueño y el mundo le había ofrecido una esperanza que creía haber apagado. Otro recuerdo a través de una mirada, de una sonrisa que de nuevo encendió una llama. El fuego del esfuerzo, de la meta alcanzada junto a amigos de viaje y compañeros. 

Su trabajo estaba hecho. El pórtico de la gloria atravesado. 

Santiago, babeado. 



Nota: Pour quand depuis Roncesvalles? (¿Para cuándo desde Roncesvalles?)


¡Buen Camino!




J.L.Galán

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